Carlos Paniagua
Abogado especialista en Derecho Médico y en Responsabilidad y Daño Resarcible
La mayoría de las demandas por negligencia médica no fracasan por falta de razón, sino por falta de preparación.
Cuando una persona o su familia consideran que una clínica, un hospital o un médico actuaron de manera incorrecta, es natural que la primera pregunta sea: ¿podemos demandar?
Sin embargo, un abogado con experiencia en responsabilidad médica rara vez empieza pensando en la demanda.
La primera pregunta suele ser otra:
¿Qué fue exactamente lo que ocurrió durante la atención médica?
Responder esa pregunta requiere mucho más que leer un resumen de egreso o escuchar el relato del paciente. Implica reconstruir toda la atención, comprender el contexto clínico y verificar si realmente existió una actuación que pueda generar responsabilidad jurídica.
En Colombia, la responsabilidad médica no surge simplemente porque un tratamiento haya tenido un resultado desfavorable. La Corte Suprema de Justicia ha reiterado que, por regla general, corresponde demostrar la culpa, el daño y la relación causal entre ambos. Esto significa que una buena demanda comienza mucho antes de llegar al juzgado.
Lo primero no es demandar: es entender qué ocurrió
Después de un evento médico adverso, la mayoría de las familias recuerda únicamente los momentos más difíciles: una cirugía, una complicación, una infección o el fallecimiento de un ser querido.
Pero la responsabilidad médica rara vez depende de un solo instante.
Con frecuencia, la respuesta se encuentra en una serie de decisiones que comenzaron horas, días o incluso semanas antes del daño.
Por esa razón, el primer trabajo del abogado consiste en reconstruir la historia completa de la atención.
No se trata únicamente de saber qué procedimiento se realizó, sino de entender por qué se tomó esa decisión, qué alternativas existían, qué información tenían los profesionales en ese momento y cómo respondió el paciente durante todo el proceso asistencial.
Solo después de comprender esa secuencia es posible determinar si existió una actuación que merezca ser analizada desde el punto de vista jurídico.
La historia clínica cuenta una historia… pero no siempre toda la historia
Muchas personas creen que la historia clínica es suficiente para demostrar la negligencia médica.
La realidad es distinta.
La historia clínica constituye el documento más importante de cualquier proceso de responsabilidad médica, pero no siempre contiene toda la información necesaria.
En ocasiones presenta registros incompletos, horarios inconsistentes, anotaciones muy generales o simplemente guarda silencio sobre momentos decisivos de la atención.
Por eso un abogado especializado no se limita a leerla.
La analiza como si fuera una línea de tiempo.
Cada anotación debe responder preguntas concretas:
¿Cuándo consultó el paciente?
¿Qué síntomas presentaba?
¿Qué diagnóstico consideró el médico?
¿Qué exámenes ordenó?
¿Cuándo estuvieron disponibles los resultados?
¿Qué tratamiento inició?
¿Cómo evolucionó el paciente?
¿En qué momento apareció la complicación?
¿Qué hizo el equipo médico frente a ese cambio?
Construir esa cronología permite identificar vacíos, contradicciones y decisiones cuya importancia muchas veces pasa inadvertida para quien no está acostumbrado a estudiar este tipo de casos.
La Resolución 1995 de 1999 establece que la historia clínica debe elaborarse de manera cronológica, secuencial e integral, precisamente porque constituye el principal registro de la atención en salud.
Reconstruir los hechos es más importante que buscar culpables
Uno de los errores más frecuentes consiste en comenzar un proceso intentando encontrar inmediatamente al responsable.
En realidad, la investigación debería seguir el camino contrario.
Primero deben establecerse los hechos.
Solo después puede analizarse quién tenía el deber de actuar y si efectivamente incumplió ese deber.
En muchas ocasiones la atención médica involucra urgencias, hospitalización, cirugía, laboratorio, radiología, especialistas, enfermería, anestesia y cuidados intensivos.
Cada uno participa en momentos distintos.
Por eso una demanda seria no parte de suposiciones, sino de una reconstrucción objetiva de todo el proceso asistencial.
Muchas veces la prueba más importante todavía no existe en el expediente del paciente
Otro error frecuente consiste en pensar que la historia clínica contiene absolutamente toda la evidencia.
No siempre ocurre así.
Dependiendo del caso, pueden existir documentos internos que resultan determinantes para comprender qué sucedió.
Por ejemplo, una institución puede haber elaborado un análisis interno después de un evento adverso, haber discutido el caso en un comité médico o haber documentado una investigación relacionada con una infección hospitalaria.
También pueden existir registros de enfermería mucho más detallados que las notas médicas, imágenes diagnósticas originales, reportes completos de laboratorio o protocolos institucionales aplicables al caso.
En algunos procesos resulta necesario solicitar estos documentos antes de presentar la demanda, especialmente cuando existe el riesgo de que la información no sea entregada espontáneamente.
Por esa razón, una estrategia probatoria adecuada comienza identificando qué información hace falta y cuál es el mecanismo jurídico más conveniente para obtenerla.
Comprender la medicina exige trabajar con quienes la practican
El abogado no sustituye al médico.
Su función consiste en traducir un problema médico en un problema jurídico.
Sin embargo, para hacerlo correctamente muchas veces necesita el apoyo de especialistas que puedan explicar si la atención correspondía a los estándares científicos aplicables al caso.
No es lo mismo analizar una cirugía cardiovascular que una atención obstétrica, una infección hospitalaria o un diagnóstico oncológico.
Cada especialidad tiene protocolos, criterios diagnósticos y riesgos completamente distintos.
Por esa razón, una buena investigación suele construirse conjuntamente entre el abogado y médicos especialistas independientes que ayuden a interpretar la historia clínica y, cuando sea necesario, elaborar un dictamen técnico que explique de manera comprensible qué ocurrió durante la atención.
Esa colaboración fortalece la objetividad del análisis y evita que el proceso dependa únicamente de apreciaciones subjetivas del paciente o de su familia.
No siempre el responsable es únicamente el médico
Una de las preguntas más frecuentes es si debe demandarse solamente al médico que atendió al paciente.
La respuesta depende de cada caso.
En ocasiones la actuación cuestionada corresponde directamente al profesional tratante.
En otras, el problema puede encontrarse en la organización de la clínica, en una demora administrativa, en la falta de recursos, en la ausencia de especialistas, en una falla de enfermería o incluso en la actuación de varias instituciones de salud.
También existen casos en los que la EPS, otra IPS o una entidad pública pudieron contribuir al daño mediante autorizaciones tardías, remisiones inadecuadas o barreras de acceso al servicio.
Por eso resulta fundamental identificar desde el comienzo quién tenía cada obligación dentro de la atención y cuál fue su participación en los hechos.
Demandar indiscriminadamente a todas las personas que aparecen en la historia clínica no fortalece necesariamente el caso.
Una teoría jurídica sólida suele ser mucho más efectiva que una demanda excesivamente amplia.
En algunos casos la mejor decisión es no presentar inmediatamente la demanda
Muchas personas se sorprenden cuando un abogado recomienda esperar antes de acudir al juez.
Sin embargo, esa puede ser la decisión más responsable.
Si todavía falta información relevante, puede ser preferible obtenerla primero mediante los mecanismos previstos por la ley.
Dependiendo de las circunstancias, el abogado podría valorar la necesidad de solicitar documentos adicionales, practicar una prueba anticipada, promover la exhibición de determinados registros o preparar previamente un dictamen pericial.
El objetivo no es retrasar el proceso.
El objetivo es evitar que una demanda sea presentada con información incompleta o con una teoría del caso insuficientemente desarrollada.
En responsabilidad médica, la calidad de la investigación inicial suele influir mucho más en el resultado del proceso que la cantidad de páginas de la demanda.
Una buena demanda comienza mucho antes del juzgado
Las personas suelen pensar que el trabajo del abogado empieza cuando redacta la demanda.
En realidad, para entonces gran parte del caso ya debería estar construido.
La verdadera labor consiste en comprender la medicina, organizar cronológicamente los hechos, identificar la prueba disponible, obtener la información faltante, trabajar con especialistas cuando sea necesario y establecer con precisión quiénes pudieron intervenir en el daño.
Solo después de ese análisis es posible decidir si realmente existe una reclamación con fundamento jurídico.
Por eso, cuando una familia consulta si puede demandar a una clínica, la respuesta responsable casi nunca es inmediata.
Primero debe responderse una pregunta mucho más importante:
¿Tenemos suficiente información para explicar con claridad qué ocurrió y por qué ese daño podría generar responsabilidad?
Cuando esa respuesta se construye sobre documentos, evidencia médica y una investigación rigurosa, la demanda deja de ser una simple afirmación del paciente y se convierte en una teoría del caso jurídicamente sustentada.
Preguntas frecuentes
¿Es suficiente la historia clínica para presentar una demanda?
No siempre. Aunque es el documento principal, en muchos casos resulta necesario obtener registros de enfermería, imágenes diagnósticas, protocolos institucionales, reportes de eventos adversos o conceptos médicos especializados.
¿El abogado debe ser médico?
No. Debe tener formación en responsabilidad médica y comprender cómo analizar la atención clínica. Cuando el caso lo exige, debe trabajar junto con médicos especialistas o peritos independientes.
¿Siempre se debe demandar al médico?
No. En algunos casos la responsabilidad puede recaer en la clínica, la EPS, otra institución de salud o incluso en varias entidades que participaron en la atención.
¿Qué ocurre si la clínica no entrega toda la información?
Dependiendo del caso, pueden utilizarse mecanismos legales para solicitar documentos adicionales, preservar la prueba o requerir judicialmente información relevante antes de presentar la demanda
Sobre el autor
Carlos Paniagua es abogado con ejercicio, especialista en Derecho Médico y en Responsabilidad y Daño Resarcible.
Su práctica profesional se concentra en la representación de pacientes y familias en procesos de responsabilidad médica, el análisis técnico de historias clínicas, la construcción de estrategias probatorias y la preparación de acciones judiciales contra clínicas, hospitales y demás prestadores de servicios de salud en Colombia.

